La familia en la que todos corren
Fue un año intenso para los Daz. Lorenzo lo terminó peleando un campeonato nacional; Bautista consiguiendo un podio en la última del Argentino. Dos pequeños pilotos que, a pesar de su corta edad, ya se tutean con los mejores del país.
En Motorplus Tucumán nos preguntamos cómo será esta familia de apasionados por el karting. Y terminadas las competencias, hablamos con papá Mario, con quien concretamos una reunión, la cual se realizó en la casa de la familia. Fuimos recibidos maravillosamente. Estaban todos: junto con Mario, mamá Verónica, por supuesto Lorenzo y Bautista y, en ocasiones, aparecía Rosario, la hermanita.
No resultó nada difícil meternos en conversación, todos estábamos ansiosos. Motorplus por saber que me metía en la intimidad de la familia, y sus integrantes por (un poco) no saber a qué se enfrentaban.
- Mario, ¿por qué el automovilismo?
- Porque me gustó desde siempre. Soy nacido y vivía en Jujuy, mi padre era presidente de la comisión de motociclismo y automovilismo, pero no quería que yo corra, así que vi frustrada mis intenciones. La vida me trajo a Tucumán. Veía todas las carreras y, cuando puse una casa de repuestos, lo conocí a Lucas Mohamed, que era mi cliente. Nos hicimos amigos y, de esa forma, me metí dentro de lo que es el deporte. Iba al taller, viaje con él, así conocí la intimidad.
- Pero, ¿tuviste oportunidad de correr?
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- Sí, en el negocio conocí a Burgio, con quien charlábamos sobre karting. Un día me preguntó si quería probar, lo hice y me ofreció correr en 2004, en la primera "Hora de karting" con José Cusumano, que unos cuantos días antes de la carrera me enseñó cómo hacerlo ¡y ganamos! Me entusiasmé y comencé en El Timbó, primero hice en la categoría Promocional un par de carreras y después un año en la Master B. Luego me casé con Verónica y ella quedó embarazada de Lorenzo. Así que así continuaban las ilusiones de seguir con el automovilismo: tenía que ser varón y que le gusten los fierros.
- ¿Y mamá qué dice de este grupo de fanáticos?
- Yo apoyo todo lo que hacen. Cuando conocí a Mario, viajábamos todos los fines de semana a verlo correr a Lucas y me empezó a gustar. Pero más que las carreras, me gustaba lo que había detrás de todo. Cuando quedé embarazada, me ponían a ver carreras con el volumen del televisor fuerte para que en la panza (Lorenzo) escuche. ¡Así que veía un montón de carreras!
- Mario, ¿qué pasó cuando llegó Lorenzo?
- Fue todo automovilismo, poníamos en el televisor carreras y Lorenzo se dormía viéndolas. Después vino el primer autito eléctrico y más tarde, cuando ya tenía cuatro años, el primer kart. Con ese fuimos por primera vez a El Timbó. Recuerdo que era chiquito, cuando iba por la recta y dejaba de vernos, se volvía en contramano. Después empezó a probar otros karts y cuando se subió al Rotax, se quedó con él y debutó en 2013, aquí en Tucumán.
- Lorenzo, ¿que sentís cuando andás en kart?
- Me divierto, me encanta. Me gusta mucho el automovilismo, ver carreras.
- Pero para estar a tu nivel, no sólo es andar, sino también entrenar mucho y no siempre arriba del kart...
- Sí, yo me entreno haciendo fútbol, squash, además de otros deportes, que me sirven para estar bien físicamente arriba del kart.
- ¿Cómo fue ese última carrera del Rotax Bonaerense, la definición del campeonato?
- Fue a todo o nada. Cuando estaba segundo, trataba de que el primero no se aleje, pero se me acercaron el tercero y el cuarto. Y en una maniobra se tiraron y me pasaron. Después fue todo muy rápido, no pude salir campeón, pero más allá de la bronca, quedé contento por la carrera que hice.
- Verónica, ¿y con Bautista cómo fue la historia?
- Entró como cañón; él decía que era el capitán del equipo, que si él no iba, no corría nadie.
- Mario, ¿cómo viste el ingreso de "Bauti" a las carreras?
- Para él fue un poco más fácil, todo lo que dejaba Lorenzo lo agarraba él. De hecho, a los cuatro años ya se subió a un kart con nafta. Debutó a los cinco años en la escuelita de Salta y después, "mintiendo" un poquito la edad, debutó en la Rotax.
- ¿Y "Bauti", vos qué opinás?
- Me gusta mucho andar arriba del kart, me gusta la velocidad y también me entreno para poder estar bien físicamente.
En este momento del reportaje, los dos pilotos charlan sobre sus gustos. Y coinciden en que les gustan los circuitos rápidos; cuando menos tengan que frenar, mejor.
- Mario, ¿cómo son los dos arriba del kart?
- Totalmente distintos. Lorenzo es más pensante de lo que va a hacer. Bautista no, él siempre va para adelante de cualquier forma.
Mamá Verónica dejó entonces una definición más concreta: Lorenzo es como Lucas Mohamed y Bautista como Facundo Chapur. "El deporte les enseña y ellos van cambiando. Lorenzo es más pensante, pero ya tiene varios años. Bautista es acelerar hasta el final, quiere ganar, pero está aprendiendo que todo cuesta, como en la vida y también va cambiando. Antes siempre se bajaba enojado, ahora no tanto", cuenta.
- Lorenzo, ¿cómo sos durante la carrera?
- A mí me gusta manejar, prefiero ver las otras carreras y cuando me toca, salgo.
- ¿Y vos Bautista?
- A mí me gusta mirar qué hacen los mecánicos y, si puedo, ayudo.
- ¿Y en la escuela cómo son la cosas?
L: Todos mis compañeros saben que corro. A la última del Rotax la estaba mirando la mitad de mi grado. Me mandaron muchísimos mensajes. Al final todos preguntaban cómo había salido.
B: Mis compañeros creen que es fácil, ellos dicen que me van a ganar, me "caliento" porque no saben lo que es.
- Cuándo están en pista, ¿piensan bien cada maniobra?
L: Sí, pero a veces salen mal. Uno piensa hacerlo de una forma y, cuando la hace, sale mal. Ypor ahí además de quedar afuera, también dejás al otro afuera. Entonces te llaman los comisarios y te explican cómo se tiene que hacer para la próxima.
B: Yo quiero pasar, y a veces me choco.
En este momento del reportaje apareció en escena Rosario, la hermana menor. Verónica explicó cómo conviven. "Ella hace danza, no le gusta para nada el karting, así que tenemos que equilibrar. Por ejemplo en la final de Rotax yo no fui porque ella bailaba y tenía que estar. Tratamos de apoyarlos por igual en lo que hacen.
- ¿Lo ven al papá cuando están en pista?
L: Yo sí lo veo. En una carrera, clasificando, lo veía que estaba haciendo movimientos como enojado. Yo no sabía qué pasaba, pensé que había hecho algo mal, pero no, era que me habían bajado el tiempo, no era por mí.
- ¿Cómo ven el futuro?
L: Yo quiero correr en la Clase 2 del Turismo Nacional o sino en cualquier auto de carreras.
B: A mí me gustaría el Súper TC 2000.
V: A mí me gusta el karting, así que espero que sigan varios años más. Después veremos.
M: Si es cuestión de soñar, me gustaría verlos en un TC. Pero siempre hay que poner los pies sobre la tierra, tienen que dar todos los pasos necesarios y después ver económicamente hasta dónde se puede. Lo que sí me gustaría es que nunca dejen el karting.
Llegamos así al final de una charla muy amplia, que daría para escribir un libro. Los vertidos son una parte de los conceptos que, es de esperar, permitan conocer más a esta familia apasionada.
Nos quedamos con un par de momentos. Uno, cuando Verónica contó: "cuando tuvimos el primer kart en casa, fue el momento de ver qué hacíamos, si íbamos a tener el tiempo para hacerlo. Nos replanteamos muchas cosas y aquí estamos."
Otro fue cuando Mario se quebró de la emoción hablando de sus dos hijos, como admirándolos, por la madurez que tienen y disfrutando de lo que ellos disfrutan tanto que es el karting. "En las carreras me olvido de todo, sólo me gusta verlos disfrutar", dijo.
Por último, nuestra emoción, cuando Mario apareció con una gorra en la mano y como intermediario de Bautista dijo: "este es un regalo de 'Bauti', es una gorra que tiene mucho valor para él, porque fue con la que subió por primera vez a un podio en la última fecha del Argentino".
Se sabe lo difícil que es correr a nivel nacional, lo que cuesta, por muchas razones: distancia, tiempo, presupuesto, logística. Ellos lo están haciendo, con el sacrificio de toda la familia. Por ello el mérito es más grande. Por ello, sólo queda decir: ¡felicitaciones, familia Daz!