"Maxi": "nací para ser navegante"
“Nací para ser navegante”. Esa es la respuesta a la primera pregunta que Motorplus Tucumán le hizo a “Maxi” Karamatich, en un encuentro para conversar y conocer un poco más de él. Se trata del navegante tucumano que se dio con el gusto de ser campeón argentino de rally.
-¿Por qué navegante?
-Primero navegué a Miguel Sarmiento en un Fiat 128, por audacia. Después vino una charla con Pablo Morán; su hermano Mauricio no tenía navegante y me preguntaron si lo quería navegar. Me explicaron un par de cosas que tenía que hacer y aquí estamos.
-¿Desde cuándo navegas?
-Desde los 18 años, hace ya siete.
-Para el común de la gente, ir a la derecha de un auto de carreras es muy difícil, es más, algunos que lo probaron no lo hicieron más. ¿Cómo hacés vos?
Te podría interesar
-A mí me gusta, es difícil porque hay que ser un poco psicólogo o algo parecido, porque cada fin de semana, toca un piloto distinto, un auto distinto, incluso un camino. Hay que estar muy concentrado y transmitir confianza al piloto. Cada uno de ellos tiene su manera de escribir la hoja y hay que adaptarse a cómo quiere que se la cante. A veces es complicado, pero me puedo adaptar a distintos corredores.
-¿Sentís miedo?
-Sí, a veces, por algunos errores propios, otras veces por los del piloto, pero es normal. Al principio cometí varios errores, pero gracias al apoyo y los consejos de José Luis Cadiñanos, fui mejorando. Ahora, en el Argentino, también hay varios que me dan una mano y me enseñan, como “Tuti” Franchello y “Pupin” Monasterolo. Son excelentes personas.
-Subís a un auto sin conocer a un piloto, arranca la carrera y te das cuenta de que el piloto no es de lo mejor. ¿Cómo se reacciona en ese caso?
-En ese caso, hay que poner lo mejor para que las cosas salgan bien. Por suerte tuve la dicha de que hasta el momento me tocaron todos pilotos buenos.
-¿Qué cambia cuando pasás de una clase a la otra, por los distintos tipos de autos y pilotos?
-Cambia mucho, hay que adaptarse a cada auto y piloto. Un coche integral, a pesar de que va más rápido, te da más seguridad, te permite hacer cosas que, a veces, en un clase A no, porque el error se paga con un accidente. Pero si me dan a elegir, me gusta más el A.
-¿Sabés cuándo un piloto no está bien dentro del auto?
-Sí, la verdad es que ya te das cuenta cómo está el piloto antes de cada carrera: si está distendido, si tiene problemas laborales y familiares o si por ahí el auto no está del todo bien. Todo eso influye y hay que tratar de ayudar a que las cosas salgan bien. Hay que tener un buen diálogo con el piloto.
-¿Vivís de ser navegante?
-No, varios navegantes viven de esto, pero yo lo hago por pasión. Yo tengo la finca con mi tío, mi mamá y mi abuelo. Trabajo en eso y trato de disfrutar la navegación.
-¿Te imaginabas campeón argentino?
-La verdad que todavía no caigo, es increíble la reacción del entorno, mi familia, mis amigos. Uno siempre quiere ir ascendiendo y llegar lo más lejos posible, pero me pasó muy rápido. Todavía no pude salir campeón en Tucumán, fui varias veces subcampeón, pero tengo pendiente el campeonato.
-¿Con quién llegás al Nacional?
-Fue con Pablo Morán. Hice cinco carreras, después por recomendación de él, en 2015 me habló Mauro Debasa, con quien obtuve el campeonato.
-¿Cómo viene 2018?
-Hasta aquí arreglé con el catamarqueño Miguel Lobo para hacer todo el Argentino en la RC5. En Catamarca voy a navegar a Fabián Dorado y en Tucumán no definí todavía con nadie.
“Maxi” tiene la pasión de la navegación y disfruta cada fin de semana de carrera. En sus palabras, ello se deja ver en plenitud.