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Un piloto que andaba a pie

Franco Werner
Franco Wernerlunes, 23 de marzo de 2026 · 01:12 a. m. hs
Un piloto que andaba a pie
Imagen: Prensa

Reproducimos aquí parte de una nota, hecha a Pedro “Pirincho” Parra, en 1970 por la revista "Automundo", de la cual rescatamos lo siguiente...

"Aun queda algo de ese chiquitín despeinado, “por eso me quedó el mote de 'Pirincho'", que metía las narices en todos lados. Ese mechón caído sobre la frente y esa sonrisa casi permanente, que surge con naturalidad de su rostro, son los testimonios.

Casi sin quererlo se relaciona con el automovilismo, antes de que aparezca el automovilismo, realizaba una de las cosas, que le darían más satisfacción en su vida. "Tenía 16 años cuando un cuñado me invitó a volar, él era piloto. Me gustó mucho, a tal punto que me propuse imitarlo. Realice el curso y me recibí de piloto profesional. Hoy me dedico con exclusividad a esa actividad, de ella vivo."

En el aeropuerto "Benjamín Matienzo" tiene a cargo uno de los aviones de la gobernación de la provincia. Fue precisamente por ese trabajo, que se relaciona con el automovilismo. "En 1957-recuerda- por mi condición de aviador, me relacione con la organización que tenía en ese entonces Luis Elías Sojit. Seguía las competencias desde el avión. Durante casi 5 años me desempeñé en esa función. Cuando dejé de hacerlo, ya tenía adentro el automovilismo, quería saber, cómo era andar rápido en auto."

Pasaron varios años para que Parra se diera el gusto. En 1965 adquiere un Fiat 1500 Berlina y debuta  en la "Vuelta del Norte". Desde entonces, en cada presentación, Parra demostró una calidad innata para el manejo. Con esa berlina hizo maravillas y se constituyó en una de las grandes figuras del automovilismo de la zona.

Quizás no llegue a entender que, junto a un pequeño grupo de pilotos, se reparten los desvelos de la afición tucumana.

"No me siento ídolo, nunca me sentí tal, sencillamente corro porque me gusta. No tengo mayores aspiraciones, pues a mi edad ya es un poco difícil escalar posiciones. La falta de medios es un verdadero problema. Actualmente sigo en actividad porque Miguel Ángel Carretero, mi acompañante y preparador, solventa la mitad de lo que me cuesta competir. De otra forma quizás, no podría continuar corriendo."

Y lo que dice esta avalado por una realidad: Parra no tiene auto particular, se moviliza en ómnibus y sólo sube al auto de carrera cuando tiene que participar en una prueba. De ello se deduce que su mérito es doble, sobre todo al verlo correr. Cuesta creer que sólo maneje el auto los días de carrera, y lo haga tan bien.

En cuanto a sus gustos, dice: "me agrada correr en turismo, seguiré en la categoría mientras tenga el auto, está un poco baqueteado pero, ¿lo vieron? Anda muy bien, demasiado, tal vez para su modelo."

Sus gustos en cuanto a los terrenos donde transita también son rotundos. "Soy hombre que prefiere la pista a la ruta. El autódromo me agrada porque entiendo que hay que manejar, uno se distrae, se divierte más. En caso de correr en ruta me inclino por los caminos de montaña. Allí se exige un esfuerzo evidente y, al mismo tiempo, atención a cada uno de los accidentes del terreno."

Así es “Pirincho” Parra, un hombre que quizás sin saberlo, nuclea a una porción importante de la afición automovilística tucumana.